Es un consejo conocido por todos el de tomar al menos un litro y medio de agua cada día, pero ¿por qué este recurso natural es tan importante para la salud?
El agua es el principal componente de los organismos vivos: representa entre un 50 y un 70% del peso corporal. Teniendo esto en cuenta, es de esperar que el agua sea un elemento vital para desarrollar diversas funciones y reacciones orgánicas que garantizan el correcto funcionamiento de nuestro sistema. De hecho, el grado de hidratación en el cuerpo influye directamente sobre nuestro bienestar inmediato. Es muy importante contribuir a mantener ese grado de hidratación en los niveles necesarios: una persona, en condiciones de funcionamiento normales, llega a perder aproximadamente unos 1400 mililitros de agua al día, distribuidos en diversas reacciones orgánicas como el sudor y la orina o durante la respiración (como vapor de agua).
¿Qué beneficios aporta exactamente el agua?
Es a través del agua que nuestros nutrientes se transportan, se absorben y se distribuyen, a la vez que se desechan elementos tóxicos. Además, se lubrican las articulaciones, se mantienen los niveles de acidez equilibrados y se eliminan grasas. También necesitamos el agua para que órganos como los riñones o el hígado puedan funcionar correctamente. El agua también ayuda a prevenir problemas cardíacos, infecciones virales y aumenta las sustancias que controlan las bacterias bucales (reduciendo el riesgo a una gingivitis o caries).
Los efectos que el agua tiene en nuestro organismo también se ven reflejados en nuestro aspecto físico. La ingestión de agua ayuda a que las células de todo el organismo se oxigenen, ayudando a mantener la piel sana, elástica y brillante. Además el agua contribuye a la belleza del cabello y las uñas gracias a la regeneración celular.
Se ha determinado que una ingestión adecuada diaria ideal es entre 2,2 y 3 litros en mujeres y hombres de entre 19 y 30 años. La ingestión regular de niveles mínimos puede causar una deshidratación, que disminuye la concentración e influye directamente en el rendimiento físico o el tiempo de respuesta en los procesos psicomotores y aumenta el esfuerzo cardiovascular.
Ya vemos entonces que el agua es fuente de vida, cura y prevención. Incorporemos en nuestro día la sana costumbre de beber algunos litros de esta gran protectora, y aprovechemos ¡que si abunda, no daña!
